Agencia.- La economía mexicana enfrenta un panorama de desaceleración, pero sin señales de ser severa, señaló Luis Gonzali, vicepresidente y co-director de inversiones Fixed Income en Franklin Templeton México.
Durante un seminario, el directivo de la firma global de gestión de inversiones y activos, señaló que es posible un menor dinamismo de la actividad económica en el país.
Explicó que las proyecciones de crecimiento indican que, en un escenario adverso vinculado a los precios del petróleo, el producto interno bruto (PIB) nacional podría crecer apenas entre 0.2 y 0.3 por ciento, en comparación con el 1.5 por ciento previsto como escenario base. Apuntó que este escenario recuerda más al de 2001 que a crisis como las de 2008 o 2020, es decir, los impactos serían acotados y sin un colapso económico generalizado.
“Lo que va a pasar en el mercado los siguientes meses, se centra en lo que va a pasar con la guerra de Irán”, señaló.
Anotó que la inflación en México se mantiene controlada, con la general por debajo de 4 por ciento y la subyacente cerca de 4.2 por ciento. No obstante, la disrupción en el suministro petrolero por el cierre parcial del Estrecho de Ormuz y la reducción de fertilizantes han elevado la presión sobre los precios de la energía y los alimentos.
Destacó que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha mitigado estos efectos mediante subsidios semanales a las gasolinas, utilizando el superávit por precios del crudo superiores a los 90 dólares por barril para compensar el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) no recaudado.
Gonzali advirtió que de prolongarse las tensiones, la inflación podría repuntar hacia 5 por ciento, aunque lejos de los niveles observados en 2022.
El directivo de Franklin Templeton México señaló que México mantiene por ahora su grado de inversión, con perspectiva neutral en la mayoría de las agencias calificadoras, aunque algunas ya presentan sesgo negativo.
Advirtió que de mantenerse el bajo crecimiento y aumentar el endeudamiento, podría haber ajustes en la calificación hacia 2029 o 2030, con implicaciones principalmente para la deuda en moneda extranjera. Anotó que si bien no es deseable, de ocurrir entre las consecuencias para la deuda local, el impacto sería limitado dado el predominio de inversionistas institucionales nacionales.
Mejor posicionado
Gonzali anotó que aunque podrían surgir presiones por parte del gobierno de Trump para concesiones por parte de México, el T-MEC seguirá siendo clave para mantener al país como un destino atractivo frente a competidores como China o el sudeste asiático.
Destacó que aún con ajustes desfavorables en la relación bilateral, la integración comercial fortalecerá la percepción de México como un centro relevante para la inversión industrial.