Agencias.-
¿Llegará Rafael Márquez al Mundial 2030? El Káiser michoacano ya está sentado en el barril de pólvora, ése que siempre rechazó tajante Javier Aguirre… Y es que el Vasco se carga un retorcido colmillo, sabe que sobre el banquillo del seleccionador hay más presión incluso que en la silla presidencial. Rehusó dirigir al Tri en 2002, en 2022, y quizás en algún otro momento más. Siempre optó por el clásico ‘bomberazo’ evitándose periodos de desgaste, de presión y críticas… Ricardo LaVolpe, Juan Carlos Osorio y Gerardo Martino concluyeron sus respectivos lapsos a regañadientes y porque lograron amarrar contratos ventajosos, pero sobre todo, debido al malinchismo: al técnico extranjero siempre le tienen más paciencia, tanto en clubes como en el Tricolor.
El desdén de parte de los federativos (FMF) ya comenzó: para Márquez Álvarez no hubo una presentación en forma, bien enmarcada y festiva, aprovechando los efluvios del presunto éxito del Tri. Nada. Apenas un comunicado parco y soso donde se hace oficial su nuevo cargo como técnico de la selección nacional… Peor tantito, a Rafa le hace falta fluidez y vivacidad en el habla para transmitir, para conectar. Eso también se aprende, se practica… Pese a su trayectoria como jugador, tiene la desventaja de no haber dirigido en Primera División, y si a sus falencias le agrega un repentino mal humor, altivez y desaires a la prensa, cabe preguntarse: ¿durará al menos un par de años?
Consciente del pobre lucimiento logrado en 2002 y 2010, Aguirre dijo que en aquellas ocasiones “me faltó cacarear el huevo”, destacar lo poco bueno. En efecto, la de 2026 fue su mejor salida a escena, así que de inmediato dio una entrevista en Televisa (¿dónde más?), se declaró “tranquilo” y “satisfecho”, agregó que le sorprendió la comunión con la tribuna y que las imágenes de la gente –la verdadera afición– desbordada en las calles le “llenaron el alma”. Respecto a Rafa Márquez, sabe que lo deja sobre brasas, pero apuntó: “está más que capacitado”… Le faltó precisar que el nuevo gigantismo le regaló una fase inicial a modo y por ello le bastó con jugar bien apenas medios tiempos.
Su mejor nota fue ante Ecuador, luego, Inglaterra lo desnudó, ahí no bastó el ímpetu –sello de sus equipos–, faltó estrategia, aplicó el amontonamiento al frente y eso facilitó la labor de los 10 ingleses que despejaban el balón hasta con comodidad; para colmo, se equivocó en los cambios, ¡y siempre fiel a sus amigos! dadivoso le obsequió un Mundial a Álvaro Fidalgo, un homenaje a Memo Ochoa y se empecinó en meter a un menguado Santi Giménez… La gente tenía ganas locas de celebrar algo, no quiso reparar en el cómo, cerró los ojos y se lanzó a la fiesta callejera, compró miles de playeras pirata y todo aquello que no daba dividendos a los fifos… Fue muy feliz, aunque no se llegó a cuartos de final como en 1970 y 1986, las otras ediciones en que México fue local.
La mayor responsabilidad no era de Aguirre, sino de directivos y dueños de clubes. No les hizo mella el desastre de Qatar, para qué alarmarse, si ya tenían la sede… Alguien les pasó la fórmula de Marruecos y pusieron a Andrés Lillini a piratear talento. Tan poco trabajan los clubes que la selección se ha beneficiado principalmente de la aplicación de algunos padres ex futbolistas. Están los casos de Gilberto Mora, Obed Vargas, Mateo Chávez, Armando González, el propio Giménez… Singular lo de Santiago Sandoval, hijo de Luis Negro Sandoval, quien lo abandonó, pero ha tenido el apoyo de su madre.
En paralelo llegan la fase final del Mundial y el arranque de la Liga Mx, el contraste puede resultar deprimente si nos abocamos sólo a la cancha… Pero, tras bambalinas, la cosa está que arde. Las televisoras dan patadas de ahogado, todo indica que el Mundial no resultó el negocio redondo que esperaban… al contrario. TvAzteca quiere salvar los pedacitos que le quedan y se declaró en concurso mercantil, mientras que Televisa perdió el control de su inmueble insignia, ya no decide sola sobre el estadio Azteca, está Ollamani detrás de su mega deuda y Cruz Azul decidió escapar de la trampa… Huele a liga bananera, con un campeón que fabrica y vende cemento, pero no tiene estadio.
Los desesperados intentos del titular de la FIFA, Gianni Infantino, por prender el futbol en Estados Unidos han rebasado todo límite. Ni porque inventó cuatro tiempos –tratando de emular a la NFL– levantó entusiasmo entre los anfitriones, incluso, estadísticas revelaron que 45 millones de estadunidenses vieron el juego México-Inglaterra, superando por mucho el EU-Bélgica, es decir, son nuestros migrantes los que consumen futbol… Con ese fin, ayer se apoyaron en Pelé y el Cosmos de Nueva York (1975-1977); ahora, aprovechando el Mundial, Gianni Infantino impulsa con descaro a Lionel Messi, no obstante, sólo ha suscitado un repudio general que alcanza el histórico ariete.